Buenos días queridos lectores, me he propuesto escribir algo diferente.
Espero que os guste. Un saludo
Era el décimo octavo cumpleaños de Laura pero no era un
cumpleaños más en su vida, este era muy importante para ella. Hacía dos años,
su madre le hizo la promesa de que el día de su décimo octavo cumpleaños
cumpliría el deseo que siempre había tenido en su mente desde su niñez. No era
un deseo como otro cualquiera, era un gran deseo, era peligroso pero especial.
Quería viajar al majestuoso volcán Haikyn
situado en una pequeña isla en la zona de la Polinesia Finlandesa pero no lo
haría sola, le acompañaría su mejor amigo Antonio, el cual era escalador
profesional y ya había escalado, otras colinas, montañas y volcanes.
Al día siguiente de su cumpleaños partieron con una pequeña
maleta y con mucha energía. Tras catorce horas de vuelo llegaron a Finlandia,
allí pasaron la noche. Laura estaba nerviosa porque por fin, iba a cumplir el
sueño que siempre había tenido. Apenas tenía pensamientos que no fueran escalar
el tan ansiado volcán pero no sabe muy bien porque pero sentía una sensación
extraña y diferente hacia Antonio pero no quiso darle mayor importancia de la
que en ese momento podría tener.
Ella nunca se había fijado en chicos, era una chica en
simismada en sus pensamientos. Sus amigos siempre decían que era todo
inocencia, era buena con todos y siempre tenía palabras de ánimo. Era buena
estudiante pero sus notas no hacían justicia con el enorme esfuerzo que
realizaba. En verdad, era muy despistada, su mente siempre viajaba a lugares inhóspitos. A las 6 de la mañana sonó el despertador, se levantó con una
sonrisa de oreja a oreja, era su día, el día que tanto había esperado. Después
de un buen desayuno equilibrado, comenzaron su andadura al gran volcán que por
aquel entonces estaba en calma.
Era las 10 de la mañana y estaba delante de él, era precioso,
lo más bonito que jamás había visto. Empezaron a subir por un pequeño sendero,
una suave brisa les acariciaba mientras subían el volcán. En ese momento le vino un pensamiento fuera
de lo normal sobre su mejor amigo, no sabía que le ocurría, nunca había tenido
ese tipo de pensamientos hacia nadie. Tras cuatro horas de dura andadura
consiguieron llegar a lo más alto.
Laura no se lo podía creer, había conseguido lograr su gran
sueño de niñez. Quizá por la emoción del momento, Laura no pudo evitarlo y se
abrazó apasionadamente a su mejor amigo dándole el beso más bonito y más romántico
que jamás había existido. Durante unos segundos se paró el mundo, solo estaban
ellos dos y el volcán.
Pasados unos minutos, Laura se dio cuenta que subir al
volcán no era el único sueño que siempre había anhelado y que por fin había
cumplido.
Qué bonito Óscar!
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